Estimados amigos:

Empiezo este e-mail en un bus desde la localidad de Pinamar en la Provincia de Buenos Aires, camino a casa del bueno de Carlos Lasta. Este es un viaje derivado de las últimas comunicaciones y de las decisiones que hemos tomado para desarrollar un plan de manejo ecosistémico para el área donde Carlos ha estado invirtiendo un montón de energías y vida. También es un viaje animado por los temas de un nuevo Foro que se está iniciando en los mares del sur.

El Foro del Mar Patagónico.

El Foro tiene un largo nombre (FORO DEL MAR PATAGÓNICO ARGENTINO Y ZONAS ADYACENTES). Es una iniciativa de organizaciones de conservación a la cual se unen más y más organizaciones con otros enfoques, siempre con el compromiso de mejorar la sustentabilidad del desarrollo humano. En esta mi primera visita al foro (el directorio invitó a mi organización) me ha llamado profundamente la atención la coincidencia en muchas de las actividades y miradas sobre el cambio, y la respuesta al cambio. El Foro está en estos momentos desarrollando un Estatus de los mares patagónicos con el fin de llamar la atención sobre la riqueza de estos mares y sobre las amenazas que se ciernen sobre él, y lo interesante es que en el Foro se espera constituir la mesa con las tres famosas patas de las que tanto hablamos en nuestra Red.

Me parece que estamos siendo actores de cambios y de iniciativas tremendamente importantes para poder avanzar conjuntamente, asociativamente, que es lo que se necesita, por ser cambios reales y grandes los que realmente necesitamos. En este foro participa Patagonia Natural. Creo que EcoCostas puede apoyar estos cambios. Ecocostas podría hacer mucho, sobre todo en lo que tiene que ver con gobernabilidad, palabra muy nombrada durante estos tres días de reunión. Alejandro Robles estuvo por acá hace más de un año y se le recuerda con un gran cariño y aprecio por su aporte. El Centro Ballena Azul oficialmente estará haciéndose parte de este foro, y la idea es ampliarlo. Las barreras administrativas no nos pueden detener más.

Samborombon avanza

Hemos estado conversando con el excelente equipo de Carlos y con diversos actores que trabajan en la zona. Para todos es claro que con la información existente es factible desarrollar un plan de acción para revertir algunos factores de insustentabilidad en los usos y para promover una gobernabilidad ad hoc en este escenario. Para comenzar con este proceso estamos pensando en la posibilidad de una mesa de trabajo, donde estén pescadores, científicos y algunas autoridades, para mirar el área en su conjunto y conversar sobre la necesidad de trabajar en el sistema. Buen desafío, (como si no tuviéramos ya muchos no?)… pero el área es de una riqueza increíble y es fácil imaginarse cómo concretar varios avances, aprovechando el apoyo de dos flamantes autoridades. Hay pues varias cosas que parecen puestas en la mesa.

Convenio con los pescadores para construir una propuesta conjunta

En nuestra zona las cosas avanzan de forma muy favorable. Me imagino que Cadudzzi con su maravillosa facilidad para estos relatos nos puede regalar detalles frescos. Yo quiero compartir (y agradecer) que hace solo unos días el Consejo de la Pesca Artesanal y nuestro equipo (Bárbara, Antonio y Cadudzzi) tuvieron una reunión en Chiloé con CONAPACH, donde finalmente se firmó un convenio de apoyo al proceso de construcción de una propuesta conjunta. Los detalles de lo que parece fue una reunión bien maratónica y tensa, se los podrá dar Cadudzzi. Solo quiero repetir que también en esto la Red ha hecho su aporte, pues el convenio es en parte un resultado de la reunión que sostuvimos en Pichilemu hace unos meses con el apoyo de Carlos Lasta, Adriana, María Elena y otros socios de la Red.

La fuerza de Carmelo

Durante el verano tuve la oportunidad de salir a pescar con Daniel Canuillan, uno de los pocos pescadores artesanales que va quedando en Melinka, ahora que la mayoría trabaja para la salmonicultura. Fue un viaje que cambió mi perspectiva sobre muchas cosas de la vida y sobre la vida en sí.

Daniel, su suegro don Carmelo, su sobrino, yo y Tom (un amigo del CBA) nos embarcamos en busca de congrio. Fueron 4 días de maravillosa y ardua labor, con fogatas en una de las miles de islas del sur, con pescados y mate. Don Carmelo, un hombre de unos 70 años, tenía más fuerza de la que yo con 33 nunca siquiera he intentado tener. No solo fuerza física, sino de vivir. El mar, sus aguas, nos entregaban sus dorados tesoros mientras tirábamos de pesadas cuerdas. Así fueron llegando rayas y bacalaos, un par de pulpos que comimos con gran gusto, alguna que otra centolla que sirvió de entrada, y algunos robalos que ahumamos. Vivimos esos cuatro días como ellos vivieron tantas veces en el pasado, cuando se iban seis meses con vela y remo saltando de isla en isla. Son escenarios maravillosos llenos de vida, donde los pingüinos viven y caminan dentro del bosque.

Pero este viaje también tuvo su pena. En estos lugares tan maravillosos hay incontables desechos de la industria salmonera, ocupando playas, bahías y aguas costeras. Lo que hasta hace poco era un paisaje prístino, hoy es en muchos lugares un basural. Esta empieza a ser una cuestión que no solo nos preocupa a nosotros, sino cada vez a más y más gente, tanto que algunos de los grandes compradores de salmón que están en USA han dejado de comprar como resultado del incremento de críticas que han sobrepasado el nivel nacional.

A pesar de la pena, salí renovado de energías. La gente de mar, sus vidas, su entendimiento de los cambios, la necesidad de generar otros cambios.

Han sucedido muchas cosas y eso va a dar pie a miles de conversaciones y aprendizajes. Hasta entonces y un abrazo para todos.

Max

 

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