Es en el Gran Chaco Americano y la superficie equivale a 2500 canchas de fútbol; son resultados de un estudio de la Asociación Civil Guyra Paraguay.

Por día, se pierden más de 1300 hectáreas en el Gran Chaco Americano (zonas boscosas de la Argentina, Bolivia, Paraguay, Brasil), una superficie que equivale a 2500 canchas de fútbol. Son terrenos que se usan para explotación agropecuaria.

Los datos surgen del proceso de monitoreo de desmonte que efectúa la Asociación Civil Guyra Paraguay, con el apoyo de la Fundación AVINA, tiene como objetivo medir las hectáreas de zonas boscosas que cambiaron a usos agropecuarios en estos cuatro países que forman parte del territorio chaqueño.

Así, durante el período del 15 de agosto al 7 de septiembre de este año, se detectó un incremento en la tendencia general de deforestación, que pasó de un promedio de 748 hectáreas por día en agosto a 1355 hectáreas en septiembre. En lo que va del año 2010, la superficie total de la región lleva un total de 149.119 hectáreas de bosque transformadas para usos agropecuarios.

La asociación Guyra Paraguay implementó el programa ante el riesgo de extinción de la zona boscosa del Chaco Paraguayo, una región que sustenta la vida tradicional de comunidades indígenas, alberga una rica biodiversidad y es un potencial para el desarrollo económico y la seguridad alimentaria del Paraguay y del mundo. Desde enero de este año, extendieron el monitoreo a la Argentina, Bolivia y Brasil, cuyos bosques también están amenazados.

"Somos conscientes del amplio potencial de la región chaqueña y de las consecuencias a futuro que traerá la deforestación para el mundo. Nuestro fin es el de asegurar el espacio vital necesario para que las futuras generaciones puedan conocer muestras representativas de la riqueza natural del territorio chaqueño", dijo Alberto Yanosky de la agrupación paraguaya.

La metodología del proceso de medición se basa en la interpretación de imágenes satelitales, disponibles en base de datos de uso público y accesible vía Internet, que determinan la presencia o ausencia de los elementos clave que afectan a los ecosistemas del Chaco (incendios, cambios de uso de la tierra e inundaciones locales). El resultado final identifica el lugar de ocurrencia, la superficie impactada y genera una base de datos geo-referenciada que sirve de apoyo a actividades de control, prevención y educación.

"Entendemos el monitoreo como parte de un proceso más amplio que denominamos transparencia forestal. Sus resultados deben estar disponibles para la sociedad civil y para los gobiernos, quienes finalmente son los responsables de controlar la legalidad de los cambios de uso de suelo y de conservar los bosques. Contar con este tipo de información es fundamental para asegurar una gestión sostenible de la ecorregión", explicó Andrés Abecasis, Gestor de la Estrategia para el Gran Chaco Americano de la Fundación AVINA.

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